¿Qué tan efectivo es el “napercise”, el nuevo método para bajar de peso?

18 / 07 / 2017

Se trata de sesiones de 45 minutos de siesta que ofrece una cadena de gimnasios en el Reino Unido. Daniel Humeres, médico residente de la especialidad de Medicina del Deporte de la U. Mayor, dice que este tipo de entrenamiento busca mejorar la calidad del sueño, lo que, de forma indirecta, podría regular los niveles de apetito.


Surgió en el Reino Unido y está dando mucho de qué hablar por su particularidad respecto de otros métodos para bajar de peso. El “napercise” -como fue bautizado- es el más reciente servicio que ofrece la empresa británica especializada en fitness David Lloyd Clubs, y básicamente consiste en ir a dormir al gimnasio.

Esta cadena ofrece sesiones de 45 minutos en que los clientes duermen en camas individuales al interior de una sala de ejercicios. El propósito es "revigorizar la mente, mejorar el estado de ánimo e incluso quemar calorías", según indica la compañía en su sitio web.
Parece el tipo de “ejercicio físico” ideal, pero, ¿qué tan efectivo podría ser?

“Hay que aclarar, en primera instancia, que este no es un método directo para bajar de peso. Este tratamiento en particular está basado en lograr un aprendizaje para lograr un dormir de buena calidad. Indirectamente esto último podría traer beneficios como un aumento de las horas diarias de sueño además de la calidad de este, existiendo evidencia de que a través de esto podríamos regular de mejor manera los niveles de apetito por un mejor balance de las hormonas que lo controlan en el sistema nervioso central”, explica Daniel Humeres, médico residente de la especialidad de Medicina del Deporte y la Actividad Física de la U. Mayor, y magíster en Medicina de Ciencias del Deporte de la misma casa de estudios.

El profesional indica, además, que con una buena calidad del sueño “podemos reducir los niveles de estrés y ansiedad, que cuando están elevados en forma crónica producen una desregulación hormonal que aumenta el apetito y promueve la generación y depósito de masa grasa en el organismo”.

Al ser consultado sobre si lo recomendaría a sus pacientes, Humeres enfatiza que “como primera y única línea de tratamiento para bajar de peso, no”. “Sí lo haría como terapia asociada en pacientes con trastornos del sueño que se pudieran beneficiar de este, además del tratamiento multidisciplinario ideal consistente en una evaluación médico-nutricional y una dieta hipocalórica balanceada supervisada regularmente y un aumento de la actividad física diaria a través de la realización de ejercicio físico de predominio aeróbico (que también mejora de gran manera la calidad del sueño)”, agrega.

Asimismo, el doctor remarca que el estrés psicosocial al cual nos sometemos hoy en día a nivel mundial sí puede tener un efecto sobre el peso corporal. “La producción de altos niveles de cortisol y otras hormonas relacionadas a este problema, de manera crónica, nos llevará a un aumento de los niveles de insulina y, por lo tanto, a un incremento del apetito y de los depósitos de grasa a nivel corporal”.

Humeres finalmente afirma que existe evidencia de que una baja cantidad y calidad del sueño puede impactar negativamente sobre el mantenimiento de un adecuado peso corporal. “Personas que duermen poco y de mala manera tienden a mantener un incremento sostenido del apetito, además de una elección no adecuada del tipo de alimento. Se recomienda dormir entre siete y nueve horas al día para evitar este problema”.

Lo mismo señala Sandra Mahecha, deportóloga y académica U. Mayor, quien recuerda que “en general, quien duerme siete horas en promedio, tiene un peso corporal más adecuado que quien duerme menos de seis horas”.

“Las horas de sueño tienen relación con el metabolismo de las grasas y la glucosa. Por esto también quien duerme menos horas, duerme mal o tiene apnea del sueño, tiene más riesgos de exceso de peso, obesidad, resistencia a la insulina y, por tanto, diabetes y enfermedades cardiovasculares”.

Del mismo modo, la doctora destaca que “la actividad física está asociada a un mejor patrón de sueño y, por tanto, mejor control de peso”. “Los datos que tenemos de Chile de las encuestas nacionales muestran que los físicamente inactivos en general tienen peores patrones de sueño y más prevalencias de apnea respiratoria durante el sueño, lo que aumenta el riesgo de morbilidad y mortalidad”, concluye.