Cambiar la rutina, pero no los hábitos: claves para descansar al máximo

3 / 07 / 2017

Dominique Karahanian, psicóloga y académica U. Mayor, recomienda no alterar la alimentación ni el sueño e identificar las actividades que a cada uno le permiten desconectarse.


Llegan las vacaciones de invierno y las expectativas de poder usar este tiempo para descansar y desconectarse tienden a ser altas. Pero, ¿cómo se logra un descanso que sea efectivamente óptimo?

Según explica Dominique Karahanian, psicóloga y académica U. Mayor, lo más importante es detectar las actividades que a cada uno le permiten descansar, pues remarca que no hay una regla general sobre este asunto.

“Lo recomendable es hacer cosas que te saquen de la rutina y que te hagan sentir bien”, sostiene, explicando, por ejemplo, que para algunas personas, el relajo puede tener relación con estar en la casa y ver series de televisión, mientras que para otras puede ser sinónimo de hacer vida social o salir a algún lugar.

La idea es, en definitiva, cambiar la actividad realizada rutinariamente y hacer cosas distintas a las habituales.

Sin embargo, sí hay aspectos que se deben mantener igual que en el resto del año, como el sueño y la alimentación, en los cuales se sugiere no hacer cambios bruscos, pues después se hace difícil volver a adaptarlos a la jornada laboral o de estudios.

Las vacaciones también tienden a asociarse a otro concepto: la desconexión, un estado muy anhelado por las personas, pero que a veces puede resultar difícil. En este sentido, Karahanian indica que es fundamental lograr desconectarse lo máximo posible, aunque enfatiza que ello suele tomar un par de días. “No es algo que ocurra inmediatamente, la primera semana en general uno está conectado aún al trabajo o los estudios”, dice, y estima que las personas empiezan recién a descansar al quinto o sexto día de vacaciones.

En definitiva, las recomendaciones son:

-          Desconectarse lo máximo posible de las actividades cotidianas.

-          Llevar a cabo actividades que saquen de la rutina.

-          Reconocer o identificar de qué manera se descansa mejor, pues es algo individual.

-          En lo posible, no cambiar los hábitos de sueño y alimenticios.